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domingo, 7 de mayo de 2017

Mi sexto día de la madre...


7.30 am 

De un salto el piojo se cuela en la cama, como siempre y para no perder la costumbre, su compañero de aventuras desde hace cinco años, la otra mitad de mi comando piojo, lo acompaña y me lame la cara como señal que también está ahí. El piojo me dice algo pero, para ser sinceros, no sería capaz de decir si me ha revelado la solución para los problemas del mundo o, solo me ha dicho: hazme un hueco. Con un ojo cerrado y otro abierto le doy un beso y estiro la mano, palpo sobre la mesita de noche en busca del móvil y ver la hora. 


¡7.30! ¡Ganas de gritarle! De lunes a viernes hay que arrancarlo de la cama pero, hoy está más fresco que una lechuga y contándome algo que soy incapaz de repetir porque mis neuronas seguían durmiendo.

martes, 24 de mayo de 2016

Estoy embarazada, ¿y ahora qué?



Sí, lo tenía claro. Nada más sentarme frente al televisor y escuchar a Pilar Rubio hablar de su libro pensé:

las RRSS van a comenzar a arder ahora mismo. 

y así fue, no hacía falta ser ningún lumbreras para adivinar lo que iba a suceder, era más que previsible. Tras algo más de cinco años años navegando y escribiendo en la blogosfera maternal no es necesario tener dotes adivinatorias, la respuesta era clara.

miércoles, 20 de enero de 2016

Las manos de mamá.


¿Quién no se ha sentido mejor con el contacto de las manos de su madre? ¿Quién no ha sentido que el más horrible dolor de cabeza desaparecía al tener las manos de su madre en la frente? 

Estos días atrás el piojo ha estado con fiebre y, solo se encontraba mejor cuando mis manos reposaban sobre su frente. De pronto parecía que espolvoreara polvo de hadas sobre él y el dolor desapareciera. 

Viéndolo tumbado en el sofá con mis frías manos en su febril cabecita me recordaba, como si hubiese ocurrido ayer mismo, la agradable sensación producida por el contacto de las manos de mi madre sobre mi frente cuando estaba enferma. Sus manos eran la mejor de todas las medicinas, nada más sentir sus frías manos sobre mi calenturienta frente los dolores desaparecían o, al menos, yo tenía esa impresión. 

miércoles, 9 de septiembre de 2015

Yo sigo siendo Yo...

A pesar de no haber invadido la blogosfera con el olor, no siempre dulce, de la vainilla, no hemos estado alejados de las teclas, quien me conoce sabe que precisamente bastante ocupada he estado en ellas. De hecho, si ven mi  teclado del ordenador hay letras que ya no se ven, de lo desgastadas que las tengo, je je je. Al grano, que siempre me voy por los cerros de Úbeda y luego me quejo que el piojo habla sin parar y yo hago lo mismo hasta tecleando. Callada y silenciosa sí pero he estado leyendo  aquí  y allá, y lo curioso, es que tras más de cuatro años en este mundillo sigo haciéndome la misma pregunta: ¿por qué la blogosfera maternal ha de estar siempre dividida en bandos?

lunes, 20 de enero de 2014

Los Lunes: Mis Consejos de Mamá a Mamá.

¿Estás preparada para ser mamá?



             Estos días estaba yo pensando que en esta sección me había saltado un capítulo primordial. ¿Cuál? Muy fácil, ¿cómo sabemos si estamos preparados para ser padres? ¿Cómo sabemos si somos de esos seres que podemos "aguantar" estar guerreando las 24 horas del día con un "ser de otra galaxia"?, sí, sí, porque son de otra galaxia, sus pilas no se agotan. Bien, he estado dándole vueltas a mi cabecita, ¡aún puedo pensar! Claro, mientras hago otras cosas, je je je. Ahí, tenemos ventaja, uhm... ¿ventaja?, el género femenino porque podemos hacer dos, tres, cuatro cosas a la vez.  Si no piensa un momento ¿quién no le ha dado de mamar a su bebé mientras hablaba por teléfono, eso sí, haciendo posturitas raras con el cuello para que no se cayera el susodicho, y al mismo tiempo ha estado removiendo la comida en el fuego? 

              Bien, pues, podríamos decir que esa puede ser el primer indicio que te dice "Sí, puedes ser mamá,te va a ser muy útil hacer varias tareas al mismo tiempo",porque desde el mismo momento en que regresas del hospital con tu bebé ya no volverás a hacer las cosas de una en una, siempre harás más de una al mismo tiempo. 

            ¿Cuál podríamos decir que es el segundo de esos indicios? La paciencia. ¿Tienes más paciencia que el Santo Job? ¿Podrás ser capaz de aguantar y aguantar las pataletas que te va a montar ese terremoto, que te ha tocado por hijo, sin lanzarlo desde la ventana del quinto piso? Si no es así piensa en mudarte a una planta baja, un chalet...venga, lo que viene siendo una casa a ras de suelo, que el pequeño no vuele muchos metros, je je je. Sí, puede parecer una tontería pero, por ejemplo, yo soy de esas personas que tiene cubos y cubos de paciencia, que se muerden la lengua por no gritar, ni levantar la mano y así sigo, eso sí, luego descargo la adrenalina caminando como las locas cuesta arriba cuesta abajo. Menos mal que tengo un pastor alemán y no un yorkshire porque iría con la lengua fuera, je je je.

              ¿Y el tercero? ¿Cuál es el tercero de esos indicios? ¿Necesitas muchas horas de sueño? Puedo decir que el primer día que dormí cinco horas seguidas lo celebré por todo lo alto. No me lo podía creer y quién no se podía creer mi alegría era una amiga. No entendía mi felicidad por dormir sólo cinco horas, ja ja ja. Hay quien tiene suerte y le toca una marmota de niño pero no suele ser en la mayoría de los casos. Eh, pero es cierto que llega un día en el que estás más dormida que despierta, cansada no algo más que eso, y ese pequeño te sonríe y a ti se te olvida todo.

               Podríamos seguir enumerando y enumerando puntos que nos indican si estás o no preparada como,por ejemplo, ¿podrás cambiar la compra de tacones, bolsos, vestiditos por cosas para tu bebé? Porque desde el momento en el que estás embarazada todas las compras son para ese bichito. Saldrás un día a comprarte algo y terminarás comprando cosas para tu bebé.

            Otra, ¿adoras mucho tu intimidad? ¿Puedes hacer pipí con gente delante? Yo,el día que menos público tengo es cuando estoy yo más uno en el baño. Sí, más uno, o el piojo o su colega canino, la mayoría de las veces somos tres en el baño. Hace una eternidad que no sé lo que es orinar sola. Si cierro la puerta la abren, ¡si hasta Gabo se pone sobre dos patas y abre la puerta! ¡No es coña, hablo en serio! Igual un día voy al baño en un centro comercial y no soy capaz de concentrarme yo sola dentro del cubículo, je je je. Ah, que yo ya no voy sola a los centros comerciales, que el piojo siempre va conmigo...

CONTINUARÁ...

Besitos Avainillados
El rincón de las pequeñas sonrisas


miércoles, 23 de octubre de 2013

¡Nos vamos al cole!

 

          Llevaba unas cuantas semanas pensando en una nueva sección fija para el blog. De alguna manera estamos comenzando una nueva etapa. No, de alguna manera no, estamos de lleno en una nueva etapa. Hemos entrado de lleno en la escolarización y todo lo que trae consigo. Al llegar a los tres años las mamás comenzamos de nuevo a contar de la manera en la que siempre lo habíamos hecho. Hablo de como lo hacíamos antes de ser mamás, de quedarnos embarazadas. ¿De qué hablo? Je je je, cuando nos quedamos embarazadas el mundo y las cuentas giran entorno a las semanas, tenemos 8 semanas de embarazo, 22 semanas, nos queda 10 semanas para ver su carita...Y cuando llega ese pequeñajo comenzamos de nuevo con tiene tres semanas, acaba de cumplir 2 meses, 3 semanas y 4 días y así hasta que cumple los 36 meses. Pediatricamente nos dicen que ya tenemos un niño y no un bebé, aunque para nosotras lo siga siendo eternamente, y empieza la cuenta en años. ¡Hemos cumplido 3 años! El de vida nosotros en esta loca, difícil  y bonita aventura que es la paternidad.