lunes, 21 de abril de 2014

Vacaciones de Pascua


Miro. Vuelvo a mirar. Remiro el calendario que vive pegado en la puerta de la nevera, convive amistosamente con varias fotos y distintas obras de arte de el piojo. He de volver a mirarlo una y otra vez. No soy capaz de imaginar qué hubiese hecho. ¿Cómo demonios lo hubiese arreglado? ¿Cómo hubiese solventado la papeleta de haber seguido trabajando? 

viernes, 11 de abril de 2014

Conversaciones con el Piojo: Estás equivocada, mamá.


            Ayer de camino al colegio por la mañana el piojo estuvo cotilleando, para no variar, en el césped. Le gusta ver las gotas de rocío en la hierba, buscar las raíces de los árboles y observar bichos varios. Cotilleando encontró un par de caracoles que se paseaban plácidamente por la hierba. Al salir del cole se acordó de ellos y pasó esto:

jueves, 10 de abril de 2014

El colega canino: mi nuevo ayudante...


Gabo Ursus, Eric (en mi barriga a una semana de salir) y yo.

     Nunca tuve perro. El más cercano era Epi, el perro de mis abuelorros pero en casa de mis padres nunca tuvimos. Ya había suficiente con cuatro fieras en casa, ja ja ja. Siempre pensé que cuando tuviera mi propia casa tendría uno. Sí, ese era mi pensamiento, eso sí, nunca me imaginé con un pastor alemán. Ejem, menos aún con un perro diminutivo. Imaginaba uno de tamaño medio. Cuando papá piojo llegó a mi vida y nos fuimos a vivir juntos hablamos de tener un colega canino en casa. Y de pronto, él comenzó a hablar de Goldens, Labradores y Pastores Alemanes...

     Y así mi querido Gabo Ursus llegó a mi vida. Uff, no me detendré en detalles porque los ojos se me humedecen hablando de él. Gabo era increíble. Mi más fiel amigo durante cinco años. Más que eso era mi familia en una ciudad en la que no tenía a nadie, salvo a papá piojo. Era enorme y su corazón aún más. Uff...

    Cuando estaba embarazada de piojo le hablaba de él, era su cachorrito humano y me chuperreteaba la barriga como si le estuviera dando besitos. Se acurrucaba colocando su cabeza sobre mi barriga. Ja ja ja, en más de una ocasión se sobresaltó con las patadas del piojo. No llegó a conocerlo, una semana antes de nacer el piojo... Gabo nos dejó.

     Nunca he llorado tanto en mi vida como ese día y los que siguieron. Y en ese momento me sentí una rabia enorme porque mi hijo no iba a tener al mejor colega del mundo. Sabía que no podía permitir esa situación y con el paso del tiempo decidimos tener otro Gabo. No le cambiamos el nombre porque el piojo llamaba a todos los perros así, ya hablé de ello en Cuando los perros eran perros.

El Comando Piojo
     Y Gabo, el Gabo del piojo, el Gabo del Comando Piojo, el colega canino de mi piojo, llegó a nuestras vidas cuando el piojo cumplió 1 año. Se hicieron inseparable desde el principio. Bueno, tras los primeros celillos del Piojo, je je je, todo hay que decirlo. Ahora siempre están juntos. Si estamos en el parque y no vemos al piojo con buscar a Gabo tenemos. No lo deja solo. Es su más fiel escudero.


    Sí, su más fiel escudero pero estos días he descubierto una nueva faceta. Sí, Gabo lo protegerá de todos los males del mundo pero tiene bien claro que yo soy la MADRE y como tal me tiene que obedecer. Ja ja ja...me rió porque la escena fue divertida. Cuento:

El Comando Piojo en la hora del cuento.
      Llamo al piojo, una, dos..tres veces. Nada. No responde. Salgo en su busca y escucho una algarabía en el salón. El piojo mosqueado con Gabo y Gabo empujándolo con el hocico. Juro que flipé en colores, ¡Lo empujó por el salón y el pasillo hasta dejarlo a mi lado! La semana pasada pensé que eso había sido una pura anécdota pero no. Tres veces se ha repetido la historia. Tres veces que el piojo no ha acudido a mi llamada.

     ¡Me ha salido un ayudante! Y Piojo tiemblaaaaaaa no me va a hacer falta preguntarte si has hecho los deberes, ja ja ja ja, Gabo no te dejará levantarte de la mesa hasta que no los termines, ja ja ja ja ja...

Besitos Avainillados

martes, 8 de abril de 2014

De aniversario, celebraciones y Kamasutra...


      Imaginen la situación. Diez años. Diez años desde que esa romántica locura ocurrió. ¿Qué podría ocurrir si esa situación la estuviéramos viendo en una peli o serie? Veamos:

  • El marido, siempre es él el desmemoriado, se olvida de la fecha. Ella anda pensando en la maravillosa velada romántica que van a pasar en un restaurante de esos que pagas mucho y comes poco. Él planea ver el partido de fútbol con los colegas, probablemente, un Barça-Madrid. ( Je je je je, en casa, esto no ocurre. Por el momento, papá piojo anda bien de memoria y ¡no le gusta el fútbol!)

viernes, 4 de abril de 2014

Lloraré mis lloros a la lluvia...

 
Cuando ayer de vuelta a casa mi Piojo me soltó esa frase, Lloraré mis lloros a la lluvia, pensé "Uhm, ¿me ha salido un cantautor?". Lo primero me dio un ataque de risa porque no podía ser más peliculero y lo segundo me sentí orgullosa de mi pequeño poeta, ja ja ja. ¿Y a cuenta de qué venía la poética frase? 

Como cada día subíamos por la avenida hacia casa y venía bla bla bla bla, contándome sus batallas: las reales y las imaginarias, porque Don Quijote y sus luchas contra los gigantes son una chiquillada al lado de las aventuras de mi hijo. Sí, el Piojo tiene una imaginación increíble. Sí, cierto fomentada en casa a través de nuestros cuentos inventados en los que él participa como protagonista y narrador. Y sí, supongo que la imaginación la saca de la mami que está todo el día dándole a la tecla inventando historias, escribiendo novelas o, al menos, intentándolo.

Bien, como iba diciendo venía contándome sus aventuras, gran parte de ellas situadas en su casa del molino, prometo hablar de ella en un post, merece uno propio. El caso es que de pronto paró de contar sus historias y empezó con:
 mamá, estoy cansado, dame un abracito subido

Muy listo mi piojo, en realidad, quería que lo llevase en brazos. Sí, me da pena, igual soy una mala madre por no hacerlo pero ¡ya no puedo con sus casi 19 kilos! 

_Eric, yo también estoy cansada. Anda ya queda poquito. Ahora cuando llegues a casa te tumbas en el sofá.
_Pero, mamá es que estoy cansadito.

Grrr...es más listo que el hambre. Sí, pone voz de pena, ojitos tristes y te mira con carita de pena. 

_Cielo, me duele mucho la espalda de subirte ayer en brazos. Venga vamos a ver como han crecido las flores azules.

Intento una vía de escape y él sigue bla bla bla en sus treces intentándome convencer que yo no estoy cansada y él sí. Sigo mi camino mientras él va todo el rato soltándome su triste discurso y entonces se para en medio del parque y me suelta:

Mamá, ya que tú no me entiendes y no me haces caso le lloraré mis lloros a la lluvia.

Y ahí me di cuenta que sí, ciertamente, influenciamos a nuestros hijos con la música que oímos. Mi piojo no ha crecido con el cantajuegos ni música infantil. Él se ha dormido acunado por Ismael Serrano, Jesús Garriga, Sabina, Serrat...y claro así él niño me suelta estas frases. Hala, veré si yo también le puedo llorar mis lloros a la lluvia...

Besitos Avainillados

lunes, 31 de marzo de 2014

Crónica de un encuentro: #29MUniversoBlogger

 
 Sábado 8.00 am, la casa en silencio. Sólo se escucha el borboteo de la cafetera y a la locutora del telediario contar las noticias muy bajito, como si tuviera miedo de despertar a alguien. Subo un poco el volumen y me siento con mi café con leche. Un pensamiento me viene a la cabeza "¿cuánto tiempo hacía que no desayunabas con este silencio?" . El bando masculino de la casa duerme a pierna suelta. Cada uno en su cama. Ni el canino me acompaña en la cocina, eso es lo más raro de todo.  Me permito dejar sin fregar mi taza de campanilla en el fregadero. Uauh,¡ todo un lujo viniendo de mí! Termino de arreglarme. Paso por la habitación del piojo, con cuidado de no despertarlo, está en brazos de Morfeo. Entro en mi habitación me despido de Papá Piojo y entonces sí, el colega canino sale a la puerta a despedirme.
" Elva, guapa, no sale a despedirte, quieres que te lo lleves de paseo. ¡Espabila!"

   Una bocanada de aire frío me sacude nada más abrir la puerta de la calle. El día está gris. Las nubes amenazan con descargar una buena. ¡Da igual, en mi bolso de Mary Poppins, tengo un paraguas! ¡El 29M UniversoBlogger me espera! Sí, por fin, ha llegado la hora que las bloggers de Valencia nos veamos las caras. Sí, ha llegado el día de salir de detrás de las pantallas, de dejar las teclas para hablar cara a cara. Sí, las redes sociales están muy bien, sobre todo, si como yo estás fuera de tu isla pero donde esté una mesa con unos cafés y una buena charla que se quite lo demás, ¿o no?

    ¡Qué viene el Lobo! es el lugar elegido por nuestras anfitrionas: Mª José, Sara, Jenny y Valentina, lo que es lo mismo las creadoras de Valencia Peque Universo, el espacio que Valencia necesitaba. Porque Valencia existe y las bloggers valencianas (y las que no somos valencianas pero hemos sido adoptadas) también. No somos una ni dos, ¡somos muchas y buenas! Ja ja ja ja, como no tengo abuela me piropeo a mí y a mis compañeras, a modestia no la veo por ningún lado, ja ja ja, debe ser que no está metida en las redes sociales, ja ja ja.

    Tres interesantes charlas tuvimos a cargo de Escuela de Súper Padres, Caputxeta Creativa y Con Tic y Corazón. Sin olvidarnos de la presentación de la web que pone en el mapa blogueril a Valencia, es decir, Valencia Peque Universo, llevada a cabo por Jenny, quien pobrecita mía las pasó canutas con el micro pero salió adelante como la campeona que es.

     Mientras nosotros disfrutábamos de las charlas, cotilleos y etc los peques, culpables en gran medida de que más de uno de nosotros esté metido en este loco y adictivo mundo de la blogosfera se lo pasaron en grande, viajando a través del espacio en sus naves espaciales. Sí, naves que hicieron con los monitores de ¡Qué viene el Lobo! 

      Sus naves aterrizaron en la sala cuando nuestras anfitrionas pidieron manitas inocentes para realizar el sorteo. ¡Uauh, pedazo de regalos! Los colaboradores se comportaron de maravilla, para uno de ellos trabajo yo, je je je, sólo diré que cuida nuestros dientes y sobre todo los de los peques, je je je.  Ah, para terminar decirles que la que les escribe se vino a casa con una bolsa llena de regalos. Uno de ellos muy especial, ya que me ha tocado una noche en El Complejo Rural del Pinar de Ventaminas. ¡Todo un lujazo!

       Eso sí, lo mejor ha sido conocer a todos esas compis blogueras. Ponerles caras y darles personalmente mis célebres...

Besitos Avainillados

jueves, 27 de marzo de 2014

Conversaciones con el Piojo: Miles y miles de veces...

  

  Cuando hablo con mi piojo me doy cuenta que el bebé se ha quedado atrás, casi he de repasar los primeros posts de este blog para traerlo a mi mente. Me sorprende su rico vocabulario. Sé que es culpa de su padre y mía. Nunca hemos usado las típicas palabras que usan muchos padres con sus hijos. Siempre hemos hablado con él como lo haríamos con un adulto. Nada de diminutivos y palabras ridículas. No es que recrimine a los padres que lo hacen. Sólo quiero decir que si mi hijo habla de brazos robóticos, tornados y te explica que "sentirse guay es cuando antes estabas triste y ahora te has puesto feliz" me siento orgullosa de él aunque me esté volviendo loca con sus largas peroratas. 

     Sí, porque habla y habla sin parar y a veces pienso, falsamente, que no me presta atención cuando le hablo yo. Sí, digo falsamente porque ayer me lo demostró de camino al cole:

_Mamá, vamos por el camino loco, anda.
_¿El camino loco?
_Sí, mami, el camino que baja por ahí.
   
       El piojo le pone nombres a todos los caminos. Está la selva de los leones, el bosque de los dinosaurios, el camino que pasa junto a la guarida secreta de Jake y luego está el de Garfio. El asunto es que él los bautiza y luego el  padre y yo quedamos junto a "la guarida secreta de Jake" en vez de la avenida de las palmeras de la esquina de casa. Así que cogemos el camino loco.
      Nada más llegar al camino loco el piojo se suelta de mi mano y empieza a correr...

_Eric, ojo, recuerda que el camino termina en un escalón. Cuidado no te caigas.

    El piojo se para de golpe y se gira hacia mí:

_Mamá me has dicho miles y miles de veces que hay un escalón y yo te he dicho miles y miles de veces que ya lo sé. ¿Cuándo vas a dejar de repetírmelo?

   Yo flipando en colores por la contestación de mi hijo me acerco a él le doy un mordisco en los mofletes y le digo: 

_Nunca. Te lo repetiré cada día otros miles y miles de veces.

Besitos Avainillados