miércoles, 23 de abril de 2014

La Varicela nos ha atacado.


    Hace unos días buscaba qué hacer en estos días de vacaciones. Ja ja ja, ¿quién me iba a decir que llegaría un invitado sorpresa? Un invitado de esos que se te plantan en casa sin avisar y con intención de acampar en ella. Así, así ha llegado la Señora Varicela. Y así, de esa manera, se acabaron los planes vacacionales. Nada de parques, excursiones, picnics, búsqueda de dinosaurios, tesoros enterrados ni ninguna otra aventura. Nada, esta semana nos toca clausura. Clausura y rezar, verbo un poco extraño saliendo de mi boca o de mis dedos, para que a Papá Piojo no se le contagie.

martes, 22 de abril de 2014

¿Vaca...qué?

          
 Jueves 8.30 am suena el despertador. Sí, estamos supuestamente de vacaciones pero nos traen la compra entre las 9.00 y las 11.00 am. Papá Piojo y la que les escribe aprovechamos para desayunar tranquilamente. El Piojo se despierta pasadas las 9.00 am. Jueves 13.00 horas casa limpia, compra colocada, comida... Papá Piojo está cocinando, ropa tendida, Piojo saltando en el salón. Nada de tecleo. ¿Música? Ja ja ja. El sonido de Clan invade la casa.  Jueves 15.00 horas le pongo dibujos al Piojo en mi cama. Intención que haga una siesta no se duerma muy temprano y no madrugue el viernes. Además, así podré escribir un ratito. Intento fallido. Jueves pasadas las 22.30 horas  el piojo aun está despierto. 23.00 horas por fin, el Piojo duerme.

lunes, 21 de abril de 2014

Vacaciones de Pascua


Miro. Vuelvo a mirar. Remiro el calendario que vive pegado en la puerta de la nevera, convive amistosamente con varias fotos y distintas obras de arte de el piojo. He de volver a mirarlo una y otra vez. No soy capaz de imaginar qué hubiese hecho. ¿Cómo demonios lo hubiese arreglado? ¿Cómo hubiese solventado la papeleta de haber seguido trabajando? 

viernes, 11 de abril de 2014

Conversaciones con el Piojo: Estás equivocada, mamá.


            Ayer de camino al colegio por la mañana el piojo estuvo cotilleando, para no variar, en el césped. Le gusta ver las gotas de rocío en la hierba, buscar las raíces de los árboles y observar bichos varios. Cotilleando encontró un par de caracoles que se paseaban plácidamente por la hierba. Al salir del cole se acordó de ellos y pasó esto:

jueves, 10 de abril de 2014

El colega canino: mi nuevo ayudante...


Gabo Ursus, Eric (en mi barriga a una semana de salir) y yo.

     Nunca tuve perro. El más cercano era Epi, el perro de mis abuelorros pero en casa de mis padres nunca tuvimos. Ya había suficiente con cuatro fieras en casa, ja ja ja. Siempre pensé que cuando tuviera mi propia casa tendría uno. Sí, ese era mi pensamiento, eso sí, nunca me imaginé con un pastor alemán. Ejem, menos aún con un perro diminutivo. Imaginaba uno de tamaño medio. Cuando papá piojo llegó a mi vida y nos fuimos a vivir juntos hablamos de tener un colega canino en casa. Y de pronto, él comenzó a hablar de Goldens, Labradores y Pastores Alemanes...

     Y así mi querido Gabo Ursus llegó a mi vida. Uff, no me detendré en detalles porque los ojos se me humedecen hablando de él. Gabo era increíble. Mi más fiel amigo durante cinco años. Más que eso era mi familia en una ciudad en la que no tenía a nadie, salvo a papá piojo. Era enorme y su corazón aún más. Uff...

    Cuando estaba embarazada de piojo le hablaba de él, era su cachorrito humano y me chuperreteaba la barriga como si le estuviera dando besitos. Se acurrucaba colocando su cabeza sobre mi barriga. Ja ja ja, en más de una ocasión se sobresaltó con las patadas del piojo. No llegó a conocerlo, una semana antes de nacer el piojo... Gabo nos dejó.

     Nunca he llorado tanto en mi vida como ese día y los que siguieron. Y en ese momento me sentí una rabia enorme porque mi hijo no iba a tener al mejor colega del mundo. Sabía que no podía permitir esa situación y con el paso del tiempo decidimos tener otro Gabo. No le cambiamos el nombre porque el piojo llamaba a todos los perros así, ya hablé de ello en Cuando los perros eran perros.

El Comando Piojo
     Y Gabo, el Gabo del piojo, el Gabo del Comando Piojo, el colega canino de mi piojo, llegó a nuestras vidas cuando el piojo cumplió 1 año. Se hicieron inseparable desde el principio. Bueno, tras los primeros celillos del Piojo, je je je, todo hay que decirlo. Ahora siempre están juntos. Si estamos en el parque y no vemos al piojo con buscar a Gabo tenemos. No lo deja solo. Es su más fiel escudero.


    Sí, su más fiel escudero pero estos días he descubierto una nueva faceta. Sí, Gabo lo protegerá de todos los males del mundo pero tiene bien claro que yo soy la MADRE y como tal me tiene que obedecer. Ja ja ja...me rió porque la escena fue divertida. Cuento:

El Comando Piojo en la hora del cuento.
      Llamo al piojo, una, dos..tres veces. Nada. No responde. Salgo en su busca y escucho una algarabía en el salón. El piojo mosqueado con Gabo y Gabo empujándolo con el hocico. Juro que flipé en colores, ¡Lo empujó por el salón y el pasillo hasta dejarlo a mi lado! La semana pasada pensé que eso había sido una pura anécdota pero no. Tres veces se ha repetido la historia. Tres veces que el piojo no ha acudido a mi llamada.

     ¡Me ha salido un ayudante! Y Piojo tiemblaaaaaaa no me va a hacer falta preguntarte si has hecho los deberes, ja ja ja ja, Gabo no te dejará levantarte de la mesa hasta que no los termines, ja ja ja ja ja...

Besitos Avainillados

martes, 8 de abril de 2014

De aniversario, celebraciones y Kamasutra...


      Imaginen la situación. Diez años. Diez años desde que esa romántica locura ocurrió. ¿Qué podría ocurrir si esa situación la estuviéramos viendo en una peli o serie? Veamos:

  • El marido, siempre es él el desmemoriado, se olvida de la fecha. Ella anda pensando en la maravillosa velada romántica que van a pasar en un restaurante de esos que pagas mucho y comes poco. Él planea ver el partido de fútbol con los colegas, probablemente, un Barça-Madrid. ( Je je je je, en casa, esto no ocurre. Por el momento, papá piojo anda bien de memoria y ¡no le gusta el fútbol!)

viernes, 4 de abril de 2014

Lloraré mis lloros a la lluvia...

 
Cuando ayer de vuelta a casa mi Piojo me soltó esa frase, Lloraré mis lloros a la lluvia, pensé "Uhm, ¿me ha salido un cantautor?". Lo primero me dio un ataque de risa porque no podía ser más peliculero y lo segundo me sentí orgullosa de mi pequeño poeta, ja ja ja. ¿Y a cuenta de qué venía la poética frase? 

Como cada día subíamos por la avenida hacia casa y venía bla bla bla bla, contándome sus batallas: las reales y las imaginarias, porque Don Quijote y sus luchas contra los gigantes son una chiquillada al lado de las aventuras de mi hijo. Sí, el Piojo tiene una imaginación increíble. Sí, cierto fomentada en casa a través de nuestros cuentos inventados en los que él participa como protagonista y narrador. Y sí, supongo que la imaginación la saca de la mami que está todo el día dándole a la tecla inventando historias, escribiendo novelas o, al menos, intentándolo.

Bien, como iba diciendo venía contándome sus aventuras, gran parte de ellas situadas en su casa del molino, prometo hablar de ella en un post, merece uno propio. El caso es que de pronto paró de contar sus historias y empezó con:
 mamá, estoy cansado, dame un abracito subido

Muy listo mi piojo, en realidad, quería que lo llevase en brazos. Sí, me da pena, igual soy una mala madre por no hacerlo pero ¡ya no puedo con sus casi 19 kilos! 

_Eric, yo también estoy cansada. Anda ya queda poquito. Ahora cuando llegues a casa te tumbas en el sofá.
_Pero, mamá es que estoy cansadito.

Grrr...es más listo que el hambre. Sí, pone voz de pena, ojitos tristes y te mira con carita de pena. 

_Cielo, me duele mucho la espalda de subirte ayer en brazos. Venga vamos a ver como han crecido las flores azules.

Intento una vía de escape y él sigue bla bla bla en sus treces intentándome convencer que yo no estoy cansada y él sí. Sigo mi camino mientras él va todo el rato soltándome su triste discurso y entonces se para en medio del parque y me suelta:

Mamá, ya que tú no me entiendes y no me haces caso le lloraré mis lloros a la lluvia.

Y ahí me di cuenta que sí, ciertamente, influenciamos a nuestros hijos con la música que oímos. Mi piojo no ha crecido con el cantajuegos ni música infantil. Él se ha dormido acunado por Ismael Serrano, Jesús Garriga, Sabina, Serrat...y claro así él niño me suelta estas frases. Hala, veré si yo también le puedo llorar mis lloros a la lluvia...

Besitos Avainillados