domingo, 27 de septiembre de 2015

El mejor.

Querido abuelorro:

Sí, lo sé, no vas a leer estas letras, a no ser que ahora mismo andes pululando a mi alrededor leyendo sobre mi hombro. Te advierto que no soporto que hagan eso pero vale te lo perdonaré, aunque para la próxima te esperas a que yo haya terminado de escribir y revisar antes de colocarte las gafas. Ah, no, ya olvidaba que desde la operación de la vista no necesitabas gafas.  ¡Una suerte teniendo en cuenta lo presumido que siempre has sido! Uhmm…ahora que lo pienso el gen de presumida me viene de tu parte, ja ja ja ja, eso ya lo sabía aunque tú te miraras al espejo más que yo, ¿o me lo vas a negar a estas alturas del partido?

Abuelorro, ayer paseando con Gabo intentando pensar en otra cosa que no fuera que no iba a volver a verte, mi infancia pasó en imágenes por mi mente. ― Menos mal  que Gabo conoce el camino porque dudo mucho que yo supiera por donde iba…―. Lo cierto es que me di cuenta que mi infancia no tiene nada que envidiarle a la de Eva, ―te cuento Eva es la prota de Menta y Chocolate, y ella tendría unos súper abuelos pero no eran mejores que los míos. ―. Sí, he sido afortunada porque no puedo poner ni una pega a ningunos de ellos.

Bueno, a mi abuelo paterno la única crucecita que le pongo es el haberse ido cuando era demasiado pequeña pero, aun cuando todo el mundo dice que era un cascarrabias y lo pueda imaginar lanzando improperios en gallego todo el santo día, ja ja ja ja. Yo lo recuerdo como el abuelo que nos llevaba a mi primo y a mí al parque para que nos divirtiésemos en los columpios y luego nos compraba algún caprichito. Y oye siempre sabía lo que quería y eso que yo no abría la boca.
Cierto que alguien le decía:
la peca quiere eso

¡para algo sirve tener un primo mayor! Para que lea en tus ojos lo que quieres sin necesidad de vocalizar ni una sola palabra.

¿Y qué decir de su otra mitad? Probablemente, la abuela con más paciencia de este mundo. La abuela con más pinta de abuela que pueda imaginarme, siempre oliendo a lavanda y contando historias de su tierra. Juro que a veces creo que yo misma le di de comer pan mojado en vino a Morito, el caballo del que tanto escuché hablar.

¿Y qué te voy a decir de esa a la que un día en un baile le dijiste aquello de:

vas a ser la madre de mis hijos?

Nada, no te puedo decir nada. Junto a su recuerdo me viene el olor de las magdalenas que nos llevaba a la salida del cole, del queque (bizcocho) de canela y, por supuesto, del arroz con leche. Uhmm…¡¡¡lo que daría yo por un arroz con leche de abuelorra!!! ¿Sabes que no he vuelto a comer uno en los últimos cinco años? Miento, una vez lo intenté pero fue misión imposible. Igual un día de estos lo vuelvo a hacer aunque no será igual…porque claro, como tú dirías:
El arroz con leche está bueno porque yo lo he removido

Si es que ahora que lo pienso tengo más genes tuyos de los que pudiera imaginar, porque como diría abuelorra:

siempre tienes la respuesta en la punta de la lengua como tu jodido abuelo

Sabes casi la estoy viendo diciéndome la frase, ja ja ja, con el delantal puesto y sirviendo cafés a diestro y siniestro. Ella y su manía de tenernos a todos comiendo, ¿no me dirás que no tengo razón?

Abuelorro, ¿y de ti? ¿Qué quieres que te diga de ti? No tengo un solo recuerdo de mi infancia en el que no aparezcas. Ayer volvía a verme en el mini, de pie entre los dos asientos delanteros,

 ¡cómo ha cambiado la cosa, eh! Se te ocurre llevar a un niño así ahora y se te cae el pelo, ja ja ja…

pero yo me veo ahí con mi vestidito, mis pulseras y mi pelo suelto cantando contigo nuestra canción. ¿Te acuerdas? Seguro que sí, porque luego siempre te la cantaba. La de los Panchos, aquella de “recuerdo aquella vez que yo te conocí…”. ¿Cuántas veces pude haberte cantado esa canción? ¡A saber!

Tantas como veces escuchamos aquel:

Navidades vienen…navidades van...llega nochebuena que felicidad…

Y es que en Majadilla 15 la música siempre sonaba, siempre había risas y carreras de niños subiendo y bajando las escaleras, mientras Epi corría detrás nuestra o avisaba que alguno de los pequeños lloraba, al tiempo que se escuchaba el movimiento de las fichas del dominó en el patio.

Abuelorro, te echaremos de menos pero cuando cada verano el sol me dé en la cara y entre las pecas de la nariz me salga tu marca, esa casi invisible línea que nos has regalado a todos tus nietos, sonreiré frente al espejo.


Gracias abuelorro porque si un día no le hubieses dicho a abuelorra que sería la madre de tus hijos, hoy yo no estaría aquí. Ah, y si por un casual es cierto que estás flotando a mi alrededor y una mañana me quedo dormida: ni se te ocurra cantar lo del quinto levanta quítate la manta como nos hacías de peques, casi prefiero que me despiertes con un beso.

Abuelorro porque fuiste, eres y serás: EL MEJOR.

TE QUIERO

P.D.: Abuelorro, por si no lo sabes, ayer quedamos 2-1 contra el Barça, porque digo yo que ayer le ibas al Pío Pío. Ah, Messi lesionado...

besitos avainillados

2 comentarios:

  1. Me ha gustado mucho tanto este homenaje a tu abuelo como el blog en general. Te he dejado algo en mi blog. Si te apetece puedes pasar por allí a recogerlo. Un beso


    http://glorialpena.blogspot.com.es/2015/09/premio-blogueras-con-buen-rollo_27.html

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    1. Gracias Gloria, por allí pasaré.
      Besitos avainillados

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