jueves, 23 de octubre de 2014

Halloween llama a la puerta.

Hasta el momento me había resistido a la celebración de Halloween, de hecho, sigo sin entender esta locura por celebrar una fiesta que no tiene nada que ver con nosotros.Sin embargo, está claro que cuando eres padre y, por mucho que te resistas a aceptarlo, quien manda no es ninguno de los dos progenitores sino más bien el pequeñajo de la casa. En nuestro caso, el piojo manda. El piojo, sus amigos y una tal Antenita, que no tengo el gusto de conocer pero viene a la fiesta infantil del "Truco o Trato" la próxima semana.

Estos últimos años el  piojo se ha disfrazado para ir a la guarde, pincha aquí para verlo de esqueletito, el año pasado salió pintado  del cole y esperaba en casa emocionado la llegada de los niños de la zona para repartirles los caramelos. Este año saldrá a su primera fiesta de monstruitos. Ejem, he de reconocer que a papá piojo y a mí se nos encendió la bombilla al pensar que era preferible estar en la plaza viendo al piojo saltar, bailar y correr con sus amigos a estar en casa escuchando el constante ding dong de la puerta.

Eso sí, a pesar de los pesares, yo seguiré reivindicando continuar con nuestras propias tradiciones y celebrar el 31 de octubre como es uso y costumbre en nuestro país, en nuestro pueblo o ciudad, tal y como contaba en De Finados y Don Juanes. Ah, si quieres saber en dónde estaremos pincha aquí.

Besitos Avainillados


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