A pesar de no haber invadido la blogosfera con el olor, no siempre dulce, de la vainilla, no hemos estado alejados de las teclas, quien me conoce sabe que precisamente bastante ocupada he estado en ellas. De hecho, si ven mi teclado del ordenador hay letras que ya no se ven, de lo desgastadas que las tengo, je je je. Al grano, que siempre me voy por los cerros de Úbeda y luego me quejo que el piojo habla sin parar y yo hago lo mismo hasta tecleando. Callada y silenciosa sí pero he estado leyendo aquí y allá, y lo curioso, es que tras más de cuatro años en este mundillo sigo haciéndome la misma pregunta: ¿por qué la blogosfera maternal ha de estar siempre dividida en bandos?
Cuando olía a vainilla nació con la intención de contar mis aventuras y desventuras como mami primeriza pero ,a estas alturas del partido, no puedo negar que cuenta las aventuras del Comando Piojo.Mi comando favorito, el que me crea dolores de cabeza y me ha robado el corazón...
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miércoles, 9 de septiembre de 2015
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