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martes, 3 de junio de 2014

¡Reivindico mi cama!

  
 No, no, no y mil veces no. Lo siento pero no puedo. Reivindico el derecho a tener mi cama propia. Sé que muchas familias están a favor del colecho y lo respeto, aunque no lo comparto. Además admiro a esos padres que comparten cama con sus hijos. ¿De verdad todos duermen plácidamente en paz y armonía? ¿Tienen una cama o un campo de fútbol?

   Mi cama es de dos metros de largo por uno cincuenta de ancho y anoche estuve a un tris de terminar en la cama del colega canino. He pasado toda la noche al borde del precipicio. ¿Saben lo que es pasar toda la noche manteniendo el equilibrio para no caerte? ¿Saben lo que es pasar toda la noche reivindicando un pedacito de tu propia almohada? ¿Saben lo que es levantarse con el cuerpo helado porque alguien ha decidido que si él tiene calor tú también?No, no me digan que no. No me lo creo yo. Yo no soy la única que ha vivido esta situación, de eso estoy segura. 

    Eran las dos de la mañana, llevaba una hora durmiendo a pierna suelta,  cuando el piojo se coló en nuestra cama. Infructuosamente intenté llevarlo a la suya pero perdí la batalla. La batalla y la guerra... Y justo a las dos de la mañana comenzó mi calvario... mi penitencia, bueno, nuestra porque yo dormí en el precipicio pero papá piojo se llevó todas las patadas. Hoy debe llevar marcado un 29 de pie en la espalda, je je je. ¡¡¡Me río por no llorar!!!

   El piojo y "cojín cojín"(un cojín que ahora mismo lleva más mierda, perdón, que el palo de un gallinero y en represalia he secuestrado y voy a meter en la lavadora tras pasar por la lejía, ja ja ja ja) decidieron colarse en nuestra cama. No sólo colarse sino apoderarse a la fuerza de nuestro colchón, de nuestras sábanas, de nuestro sueño... haciéndose amos y señores de la que otrora fuera nuestra cama, cama de dos, que no ¡¡¡de tres!!!

    A las tres de la mañana pensé en fugarme a tierra de nadie, al sofá, o conquistar los terrenos abandonados, la cama del piojo, pero soy débil de corazón y sabía que si levantaba la frontera el piojo acabaría en la cama de Gabo. 

     No, no quieran preguntarme si sentía pena por el piojo y su caída o por la invasión de la cama canina porque igual alguna me llamaría: ¡mala madre! Je je je...

       Conclusión, hoy estoy muriéndome de sueño y con la impresión de haber dormido en el borde de un río a punto de ser devorada por los cocodrilos si caía de mi huequecillo. Esa es la primera, la segunda: esta misma tarde monto un referemdum en casa, en el que se decidirá si están permitidas las invasiones nocturnas o no y sé quienes tenemos mayoría, ja ja ja ja, pero también sé a quién le va a dar igual los resultados...

Besitos Avainillados y Adormilados

martes, 8 de abril de 2014

De aniversario, celebraciones y Kamasutra...


      Imaginen la situación. Diez años. Diez años desde que esa romántica locura ocurrió. ¿Qué podría ocurrir si esa situación la estuviéramos viendo en una peli o serie? Veamos:

  • El marido, siempre es él el desmemoriado, se olvida de la fecha. Ella anda pensando en la maravillosa velada romántica que van a pasar en un restaurante de esos que pagas mucho y comes poco. Él planea ver el partido de fútbol con los colegas, probablemente, un Barça-Madrid. ( Je je je je, en casa, esto no ocurre. Por el momento, papá piojo anda bien de memoria y ¡no le gusta el fútbol!)

martes, 6 de marzo de 2012

A punto de Caramelo.-

A punto de caramelo. Así, así he estado. A punto de caramelo de dimitir. De dimitir como madre.Cualquiera de los que me sigan por el Twitter saben de lo que hablo. Ayer estuve a un tris de decir ¡No puedo más!

Pero,¿se puede dimitir como madre? ¿Dónde se presenta tu carta de dimisión?

Anoche me hacía esas preguntas, yo a mí misma, a sabiendas de la respuesta. A sabiendas de la realidad. O sea, dimitir no puedes ha sido tu elección es uno de los pocos trabajos indefinidos que existen hoy por hoy, para mi madre yo sigo siendo ....., je je je, ni de broma lo pongo por aquí, que luego a alguno se le puede ocurrir la gracia de llamarme así. 

Además, nunca dimito de mis tareas. Soy muy cabezota y si quiero una cosas más tarde o más temprano la consigo. Y si has luchado por algo que deseabas luego no vas a tirar la toalla,¿no?

Sin contar que luego miras a tu hijo y te sonríe o te pone caritas y rompes tu carta de dimisión,¿me equivoco? Igual cuando tenga 15 años diré ¿por qué no la firme?

¿Por qué mis ansias de dimitir ayer?

Tras un fin de semana de estar casi bloqueada. La espalda y el cuello me dijeron hasta aquí el viernes por la tarde.Normal, tantas posturas del kamasutra no puede ser bueno. Eeeeeh...hablo del kamasutra para padres, ¿no lo conocen? ¡qué suerte han tenido! Lo dicho tanta posturita no debe ser bueno, je, el debe sobre, NO ES BUENO. Así que los planes del fin de semana anulados. En casita sin salir. En casita con un piojo saltarín . Un día pasa pero dos uffff...



El domingo me encontraba algo mejor y pensábamos salir a pasear. Je je je, pues le sube fiebre al piojo. Por la mañana sólo unas décimas pero por la tarde subió más y más. Mimitos, sólo quería mimitos y estar en brazos. Sólo decía mamááááááá. Acurrucadito a su Coco, Pocoyó, alguna vez he comentado que ya son tan íntimos que el Cococó lo ha reducido a Coco.

Cuando conseguimos que le bajara la fiebre nos fuimos a dormir. Y empezó la peregrinación. Desde la cama escuchaba Mamááááá, me levantaba, me acercaba a su habitación y estaba dormidito. Entonces me acordé de YanethMy Points of View, que hace unas semanas hablaba sobre lo que dicen los bebés mientras duermen, el mío me sigue llamando,jejejeje. Y claro, te levantas una y otra vez, no vas a hacer como Pedro y el lobo porque cuando decidas que sigue soñando te estará llamando de verdad.

Así que ayer estaba hecha trizas. ¡¡¡¡Me vi en el espejo y no me reconocí!!!! Y claro, tú has pasado mala noche, él se ha levantado como una rosa y lo has dejado en casita. Corre por aquí, corre por allá. Un mamááá por aquí, un mamááááá por allá. Por la tarde ya no puedes más. Al menos yo ya no podía con mi alma.

Sueña con la hora de que se vaya a la cama y tú puedas descansar. Yo lo hacía. Y él decide que no tiene sueño. Lo dejas en su cama bailando al ritmo de la música de Serrat versionada para nanas.Desistes, lo llevas al salón. Se sube al sillón. Se baja del sillón. Se sube al sillón... 

¿Si me tomo un chupito de apiretal me dará energías? me pregunto. Lo dudo. A mí seguro que me da sueño.

Sueño. Morfeo lo visita cerca de las 12. El padre lo deja en la cama y nosotros huimos en silencio a la nuestra. Derrotados...