Sí, lo reconozco públicamente, había dos asignaturas que odiaba sobre todas las cosas en el colegio: Religión, me aburría como una ostra estudiar oraciones a las que no encontraba ningún sentido. Lo siento, no quiero faltar el respeto a los creyentes, pero las únicas oraciones, que me atraían y atraen, son las compuestas por un Sujeto y un Predicado. Y la otra asignatura era Manualidades, lo mío no era la destreza en labores manuales. ¿A qué viene esta tardía confesión sin misterio alguna para los que me conocen? Cuando olía a vainilla nació con la intención de contar mis aventuras y desventuras como mami primeriza pero ,a estas alturas del partido, no puedo negar que cuenta las aventuras del Comando Piojo.Mi comando favorito, el que me crea dolores de cabeza y me ha robado el corazón...
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lunes, 25 de enero de 2016
De padres, coles, manualidades y disfraces...
Sí, lo reconozco públicamente, había dos asignaturas que odiaba sobre todas las cosas en el colegio: Religión, me aburría como una ostra estudiar oraciones a las que no encontraba ningún sentido. Lo siento, no quiero faltar el respeto a los creyentes, pero las únicas oraciones, que me atraían y atraen, son las compuestas por un Sujeto y un Predicado. Y la otra asignatura era Manualidades, lo mío no era la destreza en labores manuales. ¿A qué viene esta tardía confesión sin misterio alguna para los que me conocen?
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jueves, 23 de octubre de 2014
Halloween llama a la puerta.
Hasta el momento me había resistido a la celebración de Halloween, de hecho, sigo sin entender esta locura por celebrar una fiesta que no tiene nada que ver con nosotros.Sin embargo, está claro que cuando eres padre y, por mucho que te resistas a aceptarlo, quien manda no es ninguno de los dos progenitores sino más bien el pequeñajo de la casa. En nuestro caso, el piojo manda. El piojo, sus amigos y una tal Antenita, que no tengo el gusto de conocer pero viene a la fiesta infantil del "Truco o Trato" la próxima semana.
Estos últimos años el piojo se ha disfrazado para ir a la guarde, pincha aquí para verlo de esqueletito, el año pasado salió pintado del cole y esperaba en casa emocionado la llegada de los niños de la zona para repartirles los caramelos. Este año saldrá a su primera fiesta de monstruitos. Ejem, he de reconocer que a papá piojo y a mí se nos encendió la bombilla al pensar que era preferible estar en la plaza viendo al piojo saltar, bailar y correr con sus amigos a estar en casa escuchando el constante ding dong de la puerta.
Eso sí, a pesar de los pesares, yo seguiré reivindicando continuar con nuestras propias tradiciones y celebrar el 31 de octubre como es uso y costumbre en nuestro país, en nuestro pueblo o ciudad, tal y como contaba en De Finados y Don Juanes. Ah, si quieres saber en dónde estaremos pincha aquí.
Besitos Avainillados
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