¿Por qué? ¿Por qué hemos de pasar por esta tortuosa etapa infantil? ¿Por qué he de escuchar cada dos por tres el "eres una caca", "pareces un culo", "tienes cara de caca"...? ¿Por qué? Imagino que todos los que tengan hijos de edad similar a la del piojo estarán pasando por ella pero, no me sirve de consuelo. Juro que es una tortura cada vez que escucho un caca, un culo, un pedo o un pis... ¡Son palabras cortas pero me atormentan!
Cuando olía a vainilla nació con la intención de contar mis aventuras y desventuras como mami primeriza pero ,a estas alturas del partido, no puedo negar que cuenta las aventuras del Comando Piojo.Mi comando favorito, el que me crea dolores de cabeza y me ha robado el corazón...
Mostrando entradas con la etiqueta caca. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta caca. Mostrar todas las entradas
lunes, 28 de marzo de 2016
sábado, 10 de diciembre de 2011
¡Crecen tan rápido!
Miro a mi Piojillo y me asombro. Me asombro de lo grande que está ya, parece un pequeño hombrecito. Me asombro de los avances que hemos hecho en este último año, quiero decir 18 meses, pasa tan rápido el tiempo.
Me encuentro en una encrucijada. Por un lado, tengo ganas de pasar esta etapa de ir corriendo detrás de él a todas partes, de tener 20000 ojos clavados en él cada vez que se sube a un sillón, trepa por una mesa, corre sin parar; dejar la etapa de dientes saliendo y de noches sin dormir. Sin embargo, por otro lado, ya empiezo a echar de menos que me necesite para todo.
La primera señal fue cuando meses atrás no quiso que le diera yo el bibe, ¡quería tomárselo solo! Esa fue su primera señal de independencia. Acto seguido celebró su primer cumpleaños dando sus primeros pasos, poco después ya no necesitaba que papá y mamá lo ayudaran a ir de un lado a otro. Antes de terminar el verano corría como un locuelo sin necesidad de ayuda y desde hace un mes come en nuestra mesa, no quiere la trona, utiliza el tenedor o los deditos para comer él solito.
De pronto descubres que empieza a balbucear palabras con sentido, que dice agua cuando quiere beber, que sabe perfectamente quién es papá y quién mamá. Es más sabe quién es Gabo y que dice guauuguaau.

Precisamente, gracias a Gabo comenzó a decir caca, cada vez que ve al piojillo canino hacerla termina diciendo cacaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa. Y entonces empezó a decir caca cada vez que él mismo la está haciendo y justo en ese momento me entró la morriña. Empecé a añorar a aquel pequeño bebé de hace 18 meses.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

