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viernes, 9 de diciembre de 2011

El Mejor Amigo.

Mis Piojillos
A veces pienso que nos adelantamos, que teníamos que haber esperado a que el Piojillo fuera un poco mayor para tener un nuevo perro en casa. Sobre todo en momentos como esta semana loca. Semana llena de días festivo en la que niño y perro conviven las 24 horas del día. Días en lo que no se le ocurre al bípedo lo hace el cuadrúpedo. Días en los que voy como loca corriendo detrás de uno y de otro.

Sin embargo, luego los ves jugar juntos y olvidas que en algún momento te has arrepentido de volver a tener un perro. Queríamos que el piojillo disfrutara del amor incondicional de un perro como anteriormente lo habíamos hecho nosotros.

De verdad, los que tengan mascota en casa supongo que saben de lo que hablo. De ese estrecha unión que crece entre los niños y los perros (hablo de perros porque es lo que conozco).

Mis Piojillos juegan juntos como si fueran hermanos. En algunos casos más que si fueran hermanos. Si Eric llora Gabo corre a ver que le pasa. Cuando vamos a buscarlo a la guarde va como loco hasta que lo ve salir por la puerta. 

Ha llegado hasta tal punto su empatía que esta mañana pasaba la aspiradora por esa alfombra ,por la que siempre andan jugueteando,Gabo empezó a ladrar a la aspiradora y el piojillo comenzó a imitarlo. Fue de risa. 

Lo último de lo último. Si salimos y no nos llevamos a Gabeto al llegar le damos un premio siempre que no haya hecho alguna locura. El otro día el papá del piojillo le dio al piojillo la galleta para que fuese él  quien se la diera a Gabeto y la sorpresa fue que el piojo se la merendó, saboreando hasta la última miguita. 

Ayer llegamos a casa por la tarde. Le voy a dar una galleta a Gabo y empieza el Piojo a pedirme galleta. Cojo una de esas galletas de dinosaurios que tanto le gustan hago como si la sacase del bote de galletas perruna y al verla monta en cólera y la tira al suelo. Obviamente el piojo perruno aprovechó para comérsela mientras el piojo bebé lloraba pegado a la nevera señalando a lo alto mientras decía maméééééééééé.
Mis Piojillos

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Pesadillas.-




Mi Piojillo siempre ha tenido una rutina de sueño. A la misma hora a la cama, a las 21.00. Visita a la ventana para desear las buenas noches a las ardillas. Música en su habitación, nanas, Jesús Garriga...

Siempre en la tercera, cuarta canción está dormido placidamente. A veces se despertaba reclamando agua o bibe pero seguía durmiendo tranquilamente. De hecho, muchas veces hacía las cosas más dormido que despierto.

Llevamos unos días. En realidad, dos( acabo de darme cuenta que hoy es miércoles, pero ya me parece que ha pasado una eternidad desde el principio de la semana), que nos despertamos llorando desconsoladamente a eso de las 23.00 y nada ni nadie puede consolarlo.

Anoche. Al escucharlo. Aún no había hecho el primer buaaaah y ya saltaba yo del sofá soltando el portátil, intentaba escribir en el blog, ya no recordaba que Gabo estaba a mis pies y casi casi le pongo el pie encima al pobre que dormitaba tranquilamente.

Al llegar a su habitación estaba sentada en su cama con los ojos cerrados y llorando desconsoladamente. Intenté cogerlo y tranquilizarlo pero nada de nada. Misión imposible. Se hacía con todas sus fuerzas para atrás y no podía con él.

Intenté acostarme a su lado a ver si así se relajaba. Nada de nada.

Lo cojo. Intento cantarle un poco y bailar con él para que se duerma. Nada de nada. Seguimos llorando desesperados.

Lo saco de su habitación. Lo llevo al salón. A ver si estando con papi y mami se tranquiliza. Parece que sí pero no. Quiere ir con papi. Un ratito de tranquilidad y vuelta a empezar con el llanto.

Gabo empatiza con él. Y ahora lloran los dos. Uff, noto que mi tranquilidad va desapareciendo. Soy muy paciente, tranquila pero ya no puedo más. No entiendo el motivo de tanto llanto.

Lo vuelvo a coger. Me lo llevo a mi habitación. Nos acostamos. A ver si se tranquiliza en nuestra cama. Nada de nada. Bueno, sí, se relaja y empieza a moverse por todas partes.

Llega Gabo y empiezan a mirarse con cara de complicidad.

Lo cojo y a su habitación. Papá con cachorrito. Mamá con bebé. Gabo empieza a llorar porque quiere ir con  Eric.

Tengo ganas de gritar.Grrrrrrrr....

No quiere estar en brazos. Lo acuesto en su cama. Se coloca en mitad de la cama. Parece que se duerme. Ni lo muevo. Ni lo toco.

Abro la puerta y entra Gabito como un loco a ver a su colega. Lo cojo y le llevo a mi habitación no vaya a ser que lo despierte.

8.30 he de despertarlo para ir al cole. Se levanta feliz y contento. No se acuerda de nada. Espero que esta noche no volvamos a empezar.