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sábado, 17 de septiembre de 2011

Sábado Sabadete.




     
         En casa ha comenzado bien tempranito el sábado. A las seis y media de la mañana los piojillos salían de la habitación para darle la bienvenida a su papi que llegaba del trabajo. Así que me levanto de mi cama más dormida que despierta y me llevo conmigo al piojo jefe  a su cama. Tras media hora de ver como daba vueltas de un extremo a otro de la cama y me ponía los pies en mi cara lo cogí y lo llevé a mi habitación.

    " Con un poco de suerte se duerme viendo dibujos" pensé . Le encendí la tele y lo acurruqué a mi lado. No, no le interesaba estar acurrucado con su mami. Se sentó en medio de la cama a ver  Noddy pero a los cinco minutos ya se había aburrido. Se bajó de la cama y empezó a trastear por la mesilla de noche.

     Vuelve a subir a la cama. Un olorcillo empieza a llegarme y enciendo la luz. Mis ojos se quedan fijos mirando las sábanas manchadas de caca, su pie pringado de caca. Gabito nos había dejado un regalo en la habitación y Eric lo había pisado. Dicen que pisar mierda trae suerte. Obviamente, no para la madre del que la pisa, que le toca quitar sábanas, limpiar niño y limpiar suelo.

     Siete y veinte de la mañana, mi marido se lleva a los piojos al salón mientras yo quito sábanas, dejo abierta el ventanal y me pongo a limpiar el piso.¡Fiesta Sabatina!

    Le preparo el bibe. Se lo toma acostado en el sofá y con las pilas bien cargadas se pone a jugar con el cagoncete.

    Ocho de la mañana. Nos sentamos a tomarnos el café. Lo necesito bien cargadito. Mi piojo decide que su mami necesita comer galletas y cuando me doy cuenta tengo tres o cuatro galletas ahogándose en el café. Uhmmmmm.....

    Nueve de la mañana. Las pilas del piojo empiezan a consumirse y se duerme. Lo acuesto en su cama y yo me autocoloco mis pilas y me pongo a limpiar.

    Doce de la mañana. La casa recogida. La crema de verduras a fuego lento. El género masculino durmiendo. Yo aprovecho para tomarme un ristretto y escribir este post.

   ¡Buen fin de semana a todos!

    

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Charcos.

   



  ¿Quién no ha jugado de pequeño en un charco? ¿Quién no ha saltado sobre el agua? ¿Quién no ha chapoteado como loco en el agua?

        Mi piojillo aún no sabe lo que es saltar en los charcos de la lluvia porque el invierno pasado lo pilló muy chiquitín. Sí que ha corrido bajo la lluvia. Miento. Yo he corrido bajo la lluvia para no mojarme mientras él cotilleaba asombrado desde su burbuja. Buen invento los plásticos para la lluvia. Los niños van aislados del viento, lluvia, frío mientras el resto de los mortales nos calamos hasta los huesos.

     No, hoy no hablo de ese tipo de charcos y de las sensaciones que aún el piojillo ha de vivir. Hablo de otro tipo de charcos. De charcos que puedes tener en casa. Como los charcos de la pis de un cachorrito que aún no ha aprendido en donde ha de orinar.

   Sí, mi niño se lo pasó pipa. Su cara era de disfrute total. Estaba sentado en medio de un charco de pis salpicando con los pies y las manos y pasándole sus deditos mojados al responsable del charquito.

    Evidentemente no pude hacer más que reírme. Imposible no hacerlo. Aunque por dentro no te haga ninguna gracia el tener que meter en remojo al niño y tener que limpiar la meadita. Eso sí, espero que mi piojillo no vea  a Gabito tras hacer caquita !!!! Puaaaaaafffff.......

miércoles, 31 de agosto de 2011

Caquitas.-

       Podría ser tildada de escatológica nada más leer el título, pero escribiendo mis aventuras y desventuras con un bebé,¿cómo no hablar de caquitas?


  
       Mi piojillo tiene un claro horario para realizar sus defecaciones, ese no es otro que después de cualquier comida de sus papis, siempre te deja el "postre" de cosecha propia. Así que tras el desayuno, entre el postre y el café o antes de repantigarnos en el sofá nos toca tomar oxígeno, por el momento no nos hemos comprado mascarillas antigases tóxicos, tener mucha calma y muchas toallitas porque la ocasión lo necesita. Si estamos los dos en casa lo hacemos entre los dos porque el piojo parece más una pulga saltarina ,se mueve sin parar para ponértelo aún más difícil. Eso sí, en las vacaciones he podido comprobar que la yaya puede ella sola, o es la maña o tiene superpoderes, ¿ambas cosas?


   Bien, esa es la situación normal, pero es obvio que no siempre hay cuatro brazos para solventar la situación como por ejemplo la semana pasada.


    Me encontraba fregando las tazas del desayuno cuando el piojillo se acercaba a la cocina llorando desconsoladamente, colocándose entre mis piernas y el fregadero estirando sus brazos para que lo cogiese. Termino de fregar y tras decirle que mientras llorara no lo iba a coger ( norma de la casa, el llanto no sirve para conseguir algún fin, no quiero un niño perretoso que llore para conseguir lo que quiera) empiezo a percibir un cierto tufillo que salía de sus pañales, puaafff.... por el suelo de la cocina hay un rastro que me indica su recorrido, cual Pulgarcito.


     Lo cojo y tras coger todos los útiles necesarios para proceder al cambio de pañal lo deposito sobre el sofá y compruebo que lleva pringue en las piernas, barriga, manos, acto seguido miro mi vestido recién cogidito de la percha, lavadito y planchadito, descubriendo que lo llevaba completamente manchado de las caquitas de mi piojo. Así dice el refrán quien se acuesta con niños....