Una de mis primeras entradas en este blog fue dedicada a la hora del baño.La hora de la clase de inglés de mi piojillo. Hoy mi post está dedicado al baño pero a los momentos previos al mismo.
Como bien conté en el mencionado post en la bañera no caben más trastos cuando el piojillo va a bañarse. Bien,el lunes por la tarde estábamos preparando el baño. El piojillo andaba metiendo los juguetes en la bañera mientras nosotros guardábamos la ropa que acababa de planchar (puaff, como odio planchar).
El piojillo estaba la mar de entretenido metiendo patos, mickeys, barcos y demás trastos a la bañera. Parece ser que en éstas y éstas sintió la imperiosa necesidad de recuperar alguno de los juguetes que ya había metido en la bañera así que se apoyó en la bañera estiró los brazos y cuando lo vimos estaba a cuatro patas metido en la bañera y gritando ¡Qué tustooooooo! ¡Qué tustoooooo!
El "tusto" que nos llevamos nosotros porque estando a su lado él había acabado dentro de la bañera. Remojado como un pato lo sacó su padre y tras quitarle chándal, camiseta, body, calcetines, zapatillas de deporte tuve que tender todo porque escurría agua por todas partes. Mientras lo desnudábamos él decía papáááááá qué tustoooooooo.
El "tusto" no fue tan grande porque entró encantado de la vida en la bañera. Eso sí, nosotros hemos descubierto que el vocabulario del bichejo cada día es mayor y que además ya sabe lo es un susto.
Como bien conté en el mencionado post en la bañera no caben más trastos cuando el piojillo va a bañarse. Bien,el lunes por la tarde estábamos preparando el baño. El piojillo andaba metiendo los juguetes en la bañera mientras nosotros guardábamos la ropa que acababa de planchar (puaff, como odio planchar).
El piojillo estaba la mar de entretenido metiendo patos, mickeys, barcos y demás trastos a la bañera. Parece ser que en éstas y éstas sintió la imperiosa necesidad de recuperar alguno de los juguetes que ya había metido en la bañera así que se apoyó en la bañera estiró los brazos y cuando lo vimos estaba a cuatro patas metido en la bañera y gritando ¡Qué tustooooooo! ¡Qué tustoooooo!
El "tusto" que nos llevamos nosotros porque estando a su lado él había acabado dentro de la bañera. Remojado como un pato lo sacó su padre y tras quitarle chándal, camiseta, body, calcetines, zapatillas de deporte tuve que tender todo porque escurría agua por todas partes. Mientras lo desnudábamos él decía papáááááá qué tustoooooooo.
El "tusto" no fue tan grande porque entró encantado de la vida en la bañera. Eso sí, nosotros hemos descubierto que el vocabulario del bichejo cada día es mayor y que además ya sabe lo es un susto.








